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jueves, 9 de enero de 2014

Henry III (y II)

Ya vencido por Manfredo de Sicilia, Henry intenta poner en orden el reino, aumentado los impuestos. Las guerras de ultramar había dejado sin dinero a la corona...Y a los barones.

Durante los primeros años del reinado de Henry III, se hicieron cambios en la Carta Magna, que aumentaron entre los barones ingleses el deseo de institucionalizar un consejo de barones y clérigos que vigilasen los subsidios otrogados al rey, asi como la designación de altos funcionarios. Los acuerdos firmados en París en 1258, donde Inglaterra cedía la soberanía de Normandia, Maine, Anjou Poitou y Turena a Francia, potenció más está idea. Alrededor del “Magnum Consilium” se arremolinó el descontento creciente de los barones frente al rey, estallando en 1258 (algunas referencias indican que fue un año después) Al frente de este consejo, se puso un carismático hombre: El Conde de Liecester, Simón de Monfort, hijo del mismo Simón de Monfort que había sido vencedor de los albigenses y que se había afincado en Inglaterra hacía 1230.

El consejo redactó un documento denominado Las Provisiones de Oxford, que fueron impuestas a Henry III ese mismo año 1259. En este documento, se obliga al rey a aceptar una nueva forma de gobierno, donde el poder residía en un consejo de 15 miembros que supervisarían nombramientos ministeriales, administración local y nombramientos judiciales.. Es considerada la primera constitución escrita de Inglaterra. Siguiendo el modelo francés, establecido por Luis IX (San Luis), el nuevo justicia mayor del reino Hugo Bigod, promovio un sistema de encuestas en todo el reino para intentar reparar los agravios de años anteriores. Un núcleo duro de estos consejeros, tomó la acción exterior (diplomática): Negociaciones con la Santa Sede, contención de las incursiones escocesas y respetar los acuerdos con Francia.

En 1259 a estas provisiones, se le sumaron las llamadas Provisiones de Westminster, donde Monfort quiso satisfacer las demandas de la clase media inglesa que deseaban que los barones se sometieran al mismo sistema de encuestas que se le aplicó a los oficiales reales. Esto hizo que se abriera una brecha en el bloque de los barones: Unos apoyaron a Monfort. Otros se fueron con el rey.

Henry ve la oportunidad en esta fisura de deshacerse de los funcionarios impuestos y dar marcha atrás a las reformas. Las disputas continuaron hasta que que fue solicitado el Rey de Francia (Luis IX) como arbitro dado su enorme prestigio en Occidente. En 1264, San Luis, a pesar de fallar en favor de Henry, no deroga por completo la Carta Magna. Pero este fallo no es aceptado por los ingleses. Los artesanos de Londres, la clase media rural y los trabajadores portuarios apoyan a Monfort.



El acuerdo (llamado Laudo de Amiens), tampoco es respetado por Henry, provocando la sublevación de los barones que se mantenían al lado de Monfort, estallando la segunda guerra de los barones. Ese mismo año Henry es derrotado y hecho prisionero en Lewes. Monfort inicia su gobierno en Inglaterra, bajo el título de Senescal de Inglaterra. Su despotismo le creó muchos enemigos, incluso en quienes le apoyaban previamente. Esto lo aprovecha Edward, el hijo de Henry, que había huido a Francia durante la prisión de su padre y reúne a los descontentos, enfrentado a Monfort en Evesham en 1265, donde lo derrota y le mata.

Cuando Henry asume de nuevo el trono, comprende que ya no se puede seguir gobernando al antiguo estilo, por lo que decide, junto a su hijo Edward (el heredero), reconocer la carta magna y casi toda las provisiones de Oxford. En 1267 se firma el Estatuto de Marlborough, donde Henry reconoce los derechos adquiridos en Oxford y en la Carta Magna.

Luis IX (San Luis)

Luego de años de guerras y disputas, desde 1267 y hasta su muerte, no hubo sobresaltos en la vida política inglesa...o al menos no de cierto interés...


Henry muere en Westminster en 1272, siendo enterrado en la Abadía. Edward sube al trono, pero su hermano Edmund, quien recibió tierras y el Castillo de Simón de Monfort, era el hombre más poderoso de Inglaterra...


Hasta aquí puedo contar.


Las imágenes son de la red.


Que los reyes hayan traído muchas cosas buenas

jueves, 26 de diciembre de 2013

Leyendas Americanas

La coincidencia de las leyendas en las regiones colonizadas por España es singular. Muchas crónicas se repiten a través del vasto continente americano y en algunos casos tienen proyecciones separados por el tiempo y la distancia.

Un ejemplo es este episodio semejante que corresponde a las actuales Guatemala y Venezuela. En ambos casos los protagonistas son los mismos: El conquistador, el indio y un ave. En Guatemala, el conquistador se llama Pedro de Alvarado, el indio Tecum-Uman y el ave el Quetzal...

Cuenta la tradición que Alvarado al llegar a la tierra de los Mayas encontró en lo abrupto de la serranía que se prolonga hasta la capital de la región (Ciudad de Guatemala) una fuerte resistencia de parte de los pobladores de la zona, que se hacía más terrible para los conquistadores cada día que pasaba.

Alvarado consideró que para acabar con aquella resistencia, había que darle muerte al cacique Tecum-Uman, noble y prestigioso, incapaz de temerle a nada. Este carácter hizo que el indio no evadiera el encuentro con el español.



Una mañana ambos hombres se encontraron frente a frente. Ambos fuertes, después de mucho batallar, el español logró cierta ventaja frente a su adversario. En el momento en que la espada castellana iba a hundirse en el pecho del cacique, el quetzal hace su aparición, abalanzándose sobre Alvarado, quien como pudo, escapó del ave, salvando al cacique de una segura muerte.

Está historia no es extraña para Venezuela. En el alto Cuyuní (sur oriente venezolano), existe una historia muy similar. Los factores son los mismos con otros protagonistas. El conquistador, Torre Aldana que formaba parte de una de las numerosas expediciones que buscaron infructuosamente El Dorado. El indio era Tapiaracay, y el ave un Paují (ave gallinácea, muy común en Colombia y Venezuela).


En cierta ocasión, el extremeño Torre se tropezó con Tapiaracay, al que conocía por las muchas escaramuzas que les habían enfrentado. Pero en este caso, iban solos. Tanto la espada como la macana salieron a relucir en el encuentro. Ágiles y fuertes, la lucha no se decantaba por ninguno de los dos, cuando sin ninguna explicación, el paují se abalanzó sobre el español., picoteándole el cuello...Y se dio a la fuga. Tapiaracay siguió al español, pero desistió luego de encontrarse este con otros soldados.




Poco sabemos de Tapiaracay. Realmente nada. Salvo algunas referencias en las crónicas de Torre Aldana de donde se refiere el episodio anteriormente descrito, en la que debe existir algo de fantasía, puesto que el paují es muy cauto y una ave prácticamente terrestre. No es territorial (algo que si puede ser el Quetzal y de allí el ataque a Alvarado). La otra referencia sobre el cacique es de Pedro Malaver, Capitán español que lideró en varias oportunidades expediciones en la búsqueda de El Dorado. Malaver refiere la bravura de Tapiaracay, que según su crónica, recibió un tiro de su arcabuz y el cacique siguió en la lucha, como si nada.


Antes y durante la conquista, la historia de América se ha escrito con leyendas...

Hasta aquí puedo contar.


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Desde este rincón: Feliz Año 2014. Que todo lo bueno y todos sus deseos se cumplan.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Henry III



John I muere, dejando el trono a su hijo mayor de apenas 9 años. Este es reconocido rey de Inglaterra, frente a las pretensiones de Luis de Francia, hijo de Felipe Augusto. Su nombre: Henry III. Es coronado el 28 de octubre de 1216

Al ser menor de edad, se nombra un regente. Con el título de rector regis et regni, uno de los autores de la Carta Magna, William Marshall, Conde de Pembroke, lo obtiene.

Pero a pesar de que Marshall era un veterano político (fue servidor de Henry II, Ricardo Corazón de León y John), no pudo mejorar la situación económica que el nuevo rey heredaba de su padre. Cuando Marshall muere en 1219 dice: “Entrego la guardia del Joven rey Henry a Dios. No hay país en el que la gente estuviera tan dividida como en Inglaterra”. La regencia pasaría a manos de Hubert de Burgh.

Sin embargo el regente, que representaba a los anglo normandos, tenía muchos enfrentamientos con Pedro de Roches, quien era el guardia del soberano y protector de los extranjeros que llegaban a Inglaterra. Su cercanía a Henry, hacía que este fuese influenciado por el pensamiento de Roches, mostrando escaso o ningún interés por los que daba el regente. La rivalidad estaba servida...

Roches se aprovecho de la devoción cristiana de Henry y lo convirtió en un pupilo de la Santa Sede, que no reparo en abusar de su privilegiada situación. Esto, le valió la enemistad con el clero inglés, que buscó apoyo en los nobles, cansados de las derrotas en Francia.

El gobierno de Inglaterra se basaba en tres organismos: La Cancillería, El Echiquier (una especie de ministro de finazas) y el Wardrove (los empleados de la corte). El wardrove era exclusivo de los ingleses, pero Roches influyó para que se nombraran a ingleses solo nacidos en Poitou (es decir en Francia), dejando fuera a los anglo normandos. Roches intrigó para que Henry echara de la corte al regente y se hiciera poco a poco con el gobierno. Desde 1227, Henry gobierna sin regentes, pero mantiene en su entorno a Roches. Los anglo normandos, comienzan a disgustarse...Disgusto que se hace mayor cuando Henry se casa en 1236 con Leonor de Provenza, cuñada de Luis de Francia, que vino acompañada de muchos provenzales y saboyanos, que junto a los poitevinos que ya se encontraban en Inglaterra, coparon los cargos de responsabilidad en el wardrove y además de un beneficio laico y eclesiástico, que molesto a los nobles anglonormandos y a la población en general, porque pensaban que el reino estaba sufriendo una colonización política.

Coronación de Henry III



Quizás si hubiese habido triunfos militares en el extranjero, se hubiese aplacado el disgusto...Pero no los hubo.

Henry interviene en la lucha del conde de la Marche contra Alfonso de Poitiers, hermano de Luis IX de Francia (el futuro San Luis) y su cuñado, pero fue vencido en Taillebourg en 1242 y en Saintes el mismo año. Su pusilanimidad se puso de manifiesto y aceptó una tregua que le ofreció Luis IX. En 1258 firma los llamados acuerdos de París por los que Londres renuncia a Normandía, Maine, Anjou, Poitiou y Turena a cambio de mantener Perigord, Limosín, Agenoy una parte del país de Saitongo, además de ofrecer homenaje al monarca francés como duque de Aquitania.

Antes de este acuerdo, Henry había perdido otra guerra: La Conquista de Napoles. El Papa Inocencio IV ofreció el reino del Napoles al hijo de Henry Edmund si sufragaba los gastos de la guerra. Henry lo hizo así (que además siguió el consejo de su esposa) pero el ejercido del Papa fue vencido por Manfredo de Sicilia.

Estas derrotas acrecentaban el desprestigio personal del Rey...Y colmaban la paciencia de los Barones ingleses...



Hasta aquí puedo contar



Las imágenes son de la red.

Desde este pequeño rincón,  FELIZ NAVIDAD

jueves, 28 de noviembre de 2013

Yaracuy

Cuando Federmann, súbdito de Carlos V y por las concesiones que la corona española le hiciera, llegó entre un grupo de aventureros españoles a tierras venezolanas, tuvo la sorpresa de encontrar en el centro de aquel vasto territorio, un valle dilatado y feraz no tan solo por el colorido de sus paisajes, sino también sugestivo por la belleza de sus mujeres pertenecientes todas al Imperio de Yaracuy.

Yaracuy (todo de flores en lengua caribe), impresionó tan hondamente a Federmann, que en un momento de exaltación lírica (impropia del severo alemán), le dio el nombre de “Valle de las Damas” en homenaje de la citada belleza de sus doncellas.

Según el cronista Juan de Olmos, cuando los conquistadores llegaron a aquella llanura, existían debidamente establecidas más de 700 poblaciones indígenas que constituían un estado poderoso y autónomo: Yaracuy.

Pronto las poblaciones se aprestaron a la lucha y opusieron seria resistencia a los hombres de Federmann. Los combates se sucedían uno tras otros. En algunas oportunidades, las flechas triunfaban sobre los arcabuces, en otras era al revés...Pero la peor batalla fue cuando el Cacique Yaracuy cae preso de las huestes de Federmann. Fue condenado inmediatamente a muerte.

La sentencia debía cumplirse al romper la aurora. Atado a un árbol, Yaracuy contemplaba su fértil tierra. Estaba impasible, con el dejo fatalista que caracterizaba su linaje sin proferir queja alguna, pero en lo muy hondo de sus negras pupilas, anidaba el coraje interior del vencido.

Atado a un Samán en su negra cabellera destacaba su plumaje blanco. En su pecho, cruzado por cordeles de color rojo, destacaba el collar de cuetas de color azul que sus piaches le habían otorgado como amuleto....Se acercan los “blancos”...

-Cual es tu última gracia, indio, profirió el portavoz
-Despedirme de mi tierra. Ver el paisaje de mis antepasados y escuchar al turpial trinar.



Subyugados por la singularidad del prisionero, no opusieron argumentos a la solicitud de Yaracuy y quedó ordenada su libertad vigilada durante 10 minutos.

Yaracuy fue invitado a sentarse en el cesped, pero el cacique se negó, permaneciendo de pie con la mirada perdida...Sin dar señas de rebelión, los soldados se distrajeron un instante, momento en que con gran agilidad, Yaracuy salta sobre el capitán español y le arrebata la espada, iniciando la desigual pelea. Atravesó al capitán con su espada en el pecho y puso fuera de combate a 3 soldados más antes de sucumbir bajo el fuego de los arcabuces.

-Muero, pero no muero solo...


El cuerpo de Yaracuy fue entregado a su gente, que lloraba su perdida. La tradición dice que fue enterrado en la cabecera del río que hoy lleva su nombre...


Hasta aquí puedo contar.

Las imágens son de la red

jueves, 14 de noviembre de 2013

El Rey sin Tierras (y II)


John I entró en guerra contra su sobrino Arturo por la corona inglesa, luego de la muerte de Richard. En principio los derechos sucesorales siempre fueron para John, aunque algunos investigadores refieren que Arturo pudo tenernos, pero no hay documentos que lo avale.

Con derechos o sin ellos, John se corona rey. Durante la guerra contra su sobrino, este “desaparece” y encarcela a su sobrina Eleonor de por vida. La guerra termina.

Pero esta no fue la única disputa del Rey Sin tierras.

En 1205 el Arzobispo de Canterbury, Hubert Walter muere. Generalmente son los monjes de la Catedral quienes eligen al sucesor, sin embargo, está vez, el Rey tiene un candidato...Se iniciaron las negociaciones entre los monjes y el rey, rompiéndose en varias oportunidades y sin llegar a ningún acuerdo. En secreto los monjes eligen a un sucesor, el sub prior Reginald, pero John decidió celebrar otra elección, escogiendo a John de Grey  Obispo de Norwich. Ambos candidatos se presentaron en Roma, frente a Inocencio III, quien no reconoce a ninguno de los dos y  nombra Arzobispo a Stephen Langton, haciendo caso omiso del derecho del rey a elegir sus propios vasallos.

John no reconoció el nombramiento y mantuvo a su candidato, apoyado por la nobleza inglesa y la mayoría de los Obispos de Inglaterra, expulsando adicionalmente a los monjes de la Catedral de Canterbury en 1207, lo que hizo que el Papa ordenara un interdicto a Inglaterra.

Como represalia al interdicto, John confisca los bienes de la Iglesia en el reino por faltar al servicio feudal. Teóricamente, los ingleses se quedan sin servicios religiosos, aunque se celebran misas y se permitían la extrema unción en los moribundos.

El interdicto buscaba la rebelión de los ingleses contra el rey, pero no lo logra, por lo que el Papa decide excomulgar a John en 1209. Está excomunión es el germen de la rebelión de los Barones ingleses. La posición del Papa se endurece y amenaza con más medidas si John no se rinde. En 1213, el rey acepta los términos papales de sumisión frente al Legado Papal (el actual Nuncio) en la Iglesia de los Templariosl de Dover.

Los investigadores ven en la rendición de John frente al Papa una maniobra política y estratégica. En 1211, se produjo el levantamiento galés, sofocado por John y la guerra contra Francia no iba por el buen camino para los ingleses. John intenta buscar aliados y lo encuentra justamente en el Papa. En la Bula Áurea firmada en Dover,  John ofrece la rendición de Inglaterra a Dios y a los santos Pedro y Pablo, pagando 1000 marcos anuales por servicio feudal al Papa. El Papa le apoyará en sus disputas internas...

La mala situación en Francia, adicionada a la excomunión del rey, hizo que muchos barones se rebelaran en 1211 en dos puntos del Inglaterra: Gales y la Anglia Oriental.



En ambos lugares la rebelión fue importante, pero más virulenta en Gales (en Anglia, fue menos visible, pero más duradera). John tuvo que luchar en dos frentes al mismo tiempo: En Gales, donde la nobleza ya estaba harta de las injusticias del monarca y en Francia, donde luchaba por no perder sus territorios. De cuando en cuando la nobleza de Anglia, dejaba marcada su posición, apoyando a Gales.

Los monjes expulsados de Canterbury intrigaron contra John. Buscaron apoyos en la nobleza galesa y sajona de Anglia, basados en los miedos de los píos ingleses a quedarse sin servicios religiosos.

Pero más que la perdida de estos servicios, la intransigencia de John frente a muchas de las peticiones fue la chispa que inició el polvorín galés.

Durante el año 1211, John tuvo que enviar tropas a Gales, para sofocar la rebelión. Un ejercito con malos estrategas, y escasamente apertrechado  poco hacía frente a los rebeldes. Sin embargo con todo en contra, los ingleses mantienen a raya a los galeses, hasta que tropas de apoyo, invaden desde el mar a Gales, sofocando la rebelión.

Es posible que John subestimase a los galeses, pensando que era el enemigo “pequeño”, por lo que ponía su esfuerzo contra Francia, pero el alargamiento de la rebelión, le hizo cambiar de opinión. En el otoño de 1211, finalizó el largo asedio a Cardiff, cortando 300 cabezas...

Pero la rebelión de los Barones no terminaría allí. Las cosas en Francia no iban bien. Ya había perdido Normandia y no quería perder otros territorios, por lo que John en 1214 busca alianzas en el continente. Junto al conde de Flandes (Fernando de Flandes), quien no quería reconocer la supremacía de Felipe II, además de que la guerra entre Francia e Inglaterra le costaba dinero a Flandes, El emperador germánico Oton IV quien era enemigo de Felipe por la alianza de este con su enemigo Federico Hohenstaufen y el Conde de Bolougne crean un ejercito de 25000 efectivos en dos bloques, cuyo objetivo era atrapar al rey francés como una pinza, dejádole aislado. Felipe Augusto con un ejercito inferior no se amilanó y también dividió su ejercito: Su hijo Luis el León (futuro Luis VIII) iría contra los ingleses al mando de Guillermo de Salisbury y él se enfrentaría contra las tropas flamencas e imperiales.

Luis derrota a los ingleses en Poitou y Felipe lo hace con el resto de la coalición en Bouvines, perdiendo Inglaterra los territorios del continente. Estas derrotas ocurrieron en julio de 1214

Esta perdida molestó aún más a los nobles ingleses, quienes con el apoyo del clero y de la población en general, se reunen en Runnymede (a 20 Km de Londres) el 15 de junio de 1215  para suscribir la Capitula que barones petunt, llamada habitualmente Carta Magna. John fue obligado a firmar el documento que limitaba el poder del rey en relación a los nobles. (No podían ser juzgados a excepción de ser nobles igualmente, no se podía arrestar a los nobles sin una orden judicial y no se podía colocar un impuesto sin la autorización del “Consejo del Reino”, que era integrado por nobles.

Si bien la carta magna limitaba el poder real, mantenía los privilegios de los nobles, por lo que algunos historiadores consideran que lejos de se ser la base de las libertades modernas en el Reino Unido, mantiene los estamentos feudales que había desde los tiempos de Eduardo el Confesor y que habían sido modificadas por los sucesivos reyes ingleses. Este Consejo del Reino, será el germen del futuro parlamento inglés.



John, quien siempre consideró que había firmado este documento bajo coacción, recibió el permiso del Papa (su señor feudal) para romper la palabra empeñada, lo que provoco que los barones nuevamente entraran en hostilidades contra el rey e invitaran a Luis VIII de Francia a invadir Inglaterra, con la intención de derrocar a John y convertirse en  rey de Inglaterra.

La invasión francesa no fue exitosa y las fuerzas invasoras abandona tierras inglesas a mediados de 1216. John había luchado en todo el país no solo contra los franceses sino contra los barones de Gales y Anglia.

Regresaba a Londres, desde Spalding, intentando evitar a los hostiles de Anglia Oriental, por lo que decide tomar la ruta de los pantanos del Wash (norte de Anglia). Una caravana muy pesada seguía al rey. En la caravana van incluidas las Joyas de la Corona. Durante el viaje, se enferma de disentería por lo que decide cambiar el rumbo en el pantano, dirigiéndose hacía Norfolk. Una gran marejada hizo que se perdiera la mayor parte del tesoro real.

La disentería y la depresión por haber perdido parte de el tesoro real, hizo mella en la salud de John. Muere en el castillo de Newark el 18 de octubre de 1216.

Circularon muchas versiones sobre su muerte. Muchos consideraron que había sido envenenado. La disenteria aumentaba esas especulaciones. Entre las más sonadas refiere la que fue envenenado con ciruelas y cervezas.


Su primogénito de 9 años le sucede en el trono. Su nombre Henry III...


Hasta aquí puedo contar.

Si desean conocer más sobre la carta magna, pueden pichar sobre el siguiente link, que les lleva al blog de mi amiga Diana de Meridor. La Magna Carta

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