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jueves, 10 de enero de 2013

Pariata



La Guaira (Guayra para los conquistadores) que había sido recien fundada por Diego de Osorio, se veía azotada de contínuo por las incursiones de piratas ingleses, escandinavos y holandeses. Por otra parte, la violencia del mar en esa rada, sin contar para la defensa de sus primitivos muelles, con tajamares adecuados, dificultaba el desembarco de las mercancias y de los grupos de colonizadores y aventureros que llegaran provenientes de la Península.

Tal dificultad, entre otras, presentaba también el gran incoveniente de tener que alejarse mucho los barcos de la costa al pie de la ciudad recien fundada, para buscar en la amplitud del litoral, un sitio más apropiado para efectuar el atraque y amarre de la nave española. La carga y descarga se realizaba en la costa enclavada en los dominios del Cacique Maiquetía, que distaba unos 5 kilómetros del citado puerto de La Gauira. Allí se había construido una ensenada con profundidad suficiente para el calado de los bergantines y "con buena agua" para el descaso de la pesada ancla. Así, cuando un barco proveniente de Europa o de las coloniales antillas, era divisado, un "Práctico", desplazado en un bote, que lucía el escudo del Rey, se acercaba a un costado del navío, pasando a servirle de guía hasta en mencionado desembarcadero cercano al puerto...

La jurisdicción de Maiquetía era por norma general tranquila. El Cacique nunca había presentado resistencia.  Había buenas relaciones entre su tribu y los hombres de Diego de Osorio. A los indios no les impresionaba la llegada de los bergantines. Algunos curiosos se detenían en lo alto de la colina norte para presenciar lo "cauteloso" de la entrada del barco ante la fuerza de la furia marina, luego de la cual, se alejaban sin ninguna expresión.

Pero en las cercanías del teque de Maiquetía, vivía un joven cacique, que no miraba con buenos ojos la indulgencia de su compañero. Era popular en la región por la fuerza de sus brazos y la temeridad en su acción. Acaudillaba más de 2000 indios y bajo el influjo de su nombre: Pariata, ejercía la sumisión de otros caciques: Curucutí y Guaracarumbo. Su alto rango lo ostentaba con su vistoso plumaje que subrayaban sus características guerreras: Tanto de tierra, como de mar, por que bien sabido es que los caribes, dominaban los secretos de la navegación en el "agua salada". Algo más abajo de la Costa de los Guayabos (Actual Catia la Mar), estaban varadas sus piraguas, siempre listas a surcar el mar que lleva el nombre de su tribu.

Cuenta la historia que en cierta ocasión arribó a la ensenada de maiquetía un bergantín de grandes proporciones: "El Pelayo".

La llegada de la nave, causó sensación en el litoral. Pocas veces un bergantín de tal magnitud e importancia se acercaba a esta costa. Bajo el sol, se destacaban la claridad del cobre y la riqueza de la madera trabajada en forma de relieve. Las grandes velas, ofrecían a la avidez general la expresión de su gigantesca fuerza y pujanza.

Varios días llevaba el barco anclado en Maiquetía sin ser molestado. Una noche, se apreció como una oleada rojiza se alzaba en forma de hoguera de la misma entraña de la nave. Los mástiles, empezaron arder en sus vertices llenos de pequeñas banderas. Poco a poco un luminoso incendio se hizo dueño de la ensenada. El Pelayo, moría en la jurisdicción de Maiquetía...

En la mañana siguiente, se conocieron los detalles. Pariata fue el causante del desastre. En sus rápidas piraguas, acompañado de un grupo de guerreros y al ocaso, abordó por sorpresa el suntuoso navío. La confusión resultó el mejor aliado que un indio pueda tener. Acabó rapidamente con la guardia de abordo y por medio del fuego completo su empeño destructor.

Luego de aquella acción, Pariata, convertido en fugitivo, se unió a la guerra contra los españoles. Luchó junto con Sorocaima y Chacao. Fue muy eficaz en sus incursiones y nunca fue apresado por los conquistadores.  Se unió a Tiuna luego de la muerte de Guaicaipuro.

Pariata nunca quedo conforme con el tratado de paz entre conquistadores e indios, por lo que siguió solo en su particular guerra. Diezmado su ejercito (muchos lo dejaron, cansados de la guerra), decidió ir "tierra adentro" con su familia...No se supo más de él.

Las referencias indican que realmente no fue al interior de Venezuela sino que se mantuvo en la costa, cerca de la actual Coro (Capital de Estado Falcón). Otras le situan cerca de la rivera norte del Orinoco, donde moriría ahogado victima del mismo río...

La leyenda refiere que la braveza de la costa de Maiquetía se debe a que atrapó el espiritu del guerrero indio...

Hasta aquí puedo contar.

Las imágenes son de la red. La imagen final es la del viaducto de Pariata en 1932

6 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Qué preciosidad de relato, no solo por la información que ofrece, sino por lo bien contado que está.
Ha resultado fascinante conocer la figura de Pariata, rebelde hasta el final y además invicto. Tuvo que ser el río el que se llevara el espíritu que sus enemigos nunca lograron quebrar.

Feliz día

Bisous

Mari-Pi-R dijo...

Espero que encontrase un lugar de paz ya que con tanta lucha por defender a los suyos y territorios lo debieron de dejar bastante aplanado.
Un abrazo

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Un caudillo indomable al que le cuadra más su muerte ahogado en aguas del "soberbio Orinoco", que huido en en interior.
Un abrazo Manuel.

Katy Sánchez dijo...

La Guira, el primer nombre que me aprendí en español. Allí atracó nuestro barco con la "catira" que contaba tan solo 5 años:-)
Valientes indios que ya tenían conciencia de lo que era suyo, su tierra.
La historia de la humanidad, la lucha por conquistar está inscrita en nuestros genes
Bss

Yo adoro viajar. I love travelling! dijo...

UN blog interesante. Si quieres nos seguimos.
Saludos desde http://yoadoroviajar.blogspot.com

Trini

Richard dijo...

Pariata nunca se fue de su costa guaireña, Oviedo de los Baños escribio que pariata se fue despues de que los años le cayeran encima a las montañas del waraira repano a morir invito como lo dijo alguien por alli. Pariata estuvo presente en la batalla de marapacana y es uno de los caciques que merece una plaza con su nombre y una esfinge por su valentia. algun dia la tendremos y le llamaremos la plaza de la resistencia con pariata, caruao, Naiguata, curucuti, guaicamacuto, waracarumbo. entre otros que se baterio a sangre y fuego por la defensa de nuestras tierras. Viva pariata y su valiente heroismo.

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