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jueves, 26 de diciembre de 2013

Leyendas Americanas

La coincidencia de las leyendas en las regiones colonizadas por España es singular. Muchas crónicas se repiten a través del vasto continente americano y en algunos casos tienen proyecciones separados por el tiempo y la distancia.

Un ejemplo es este episodio semejante que corresponde a las actuales Guatemala y Venezuela. En ambos casos los protagonistas son los mismos: El conquistador, el indio y un ave. En Guatemala, el conquistador se llama Pedro de Alvarado, el indio Tecum-Uman y el ave el Quetzal...

Cuenta la tradición que Alvarado al llegar a la tierra de los Mayas encontró en lo abrupto de la serranía que se prolonga hasta la capital de la región (Ciudad de Guatemala) una fuerte resistencia de parte de los pobladores de la zona, que se hacía más terrible para los conquistadores cada día que pasaba.

Alvarado consideró que para acabar con aquella resistencia, había que darle muerte al cacique Tecum-Uman, noble y prestigioso, incapaz de temerle a nada. Este carácter hizo que el indio no evadiera el encuentro con el español.



Una mañana ambos hombres se encontraron frente a frente. Ambos fuertes, después de mucho batallar, el español logró cierta ventaja frente a su adversario. En el momento en que la espada castellana iba a hundirse en el pecho del cacique, el quetzal hace su aparición, abalanzándose sobre Alvarado, quien como pudo, escapó del ave, salvando al cacique de una segura muerte.

Está historia no es extraña para Venezuela. En el alto Cuyuní (sur oriente venezolano), existe una historia muy similar. Los factores son los mismos con otros protagonistas. El conquistador, Torre Aldana que formaba parte de una de las numerosas expediciones que buscaron infructuosamente El Dorado. El indio era Tapiaracay, y el ave un Paují (ave gallinácea, muy común en Colombia y Venezuela).


En cierta ocasión, el extremeño Torre se tropezó con Tapiaracay, al que conocía por las muchas escaramuzas que les habían enfrentado. Pero en este caso, iban solos. Tanto la espada como la macana salieron a relucir en el encuentro. Ágiles y fuertes, la lucha no se decantaba por ninguno de los dos, cuando sin ninguna explicación, el paují se abalanzó sobre el español., picoteándole el cuello...Y se dio a la fuga. Tapiaracay siguió al español, pero desistió luego de encontrarse este con otros soldados.




Poco sabemos de Tapiaracay. Realmente nada. Salvo algunas referencias en las crónicas de Torre Aldana de donde se refiere el episodio anteriormente descrito, en la que debe existir algo de fantasía, puesto que el paují es muy cauto y una ave prácticamente terrestre. No es territorial (algo que si puede ser el Quetzal y de allí el ataque a Alvarado). La otra referencia sobre el cacique es de Pedro Malaver, Capitán español que lideró en varias oportunidades expediciones en la búsqueda de El Dorado. Malaver refiere la bravura de Tapiaracay, que según su crónica, recibió un tiro de su arcabuz y el cacique siguió en la lucha, como si nada.


Antes y durante la conquista, la historia de América se ha escrito con leyendas...

Hasta aquí puedo contar.


Las imágenes son de la red


Desde este rincón: Feliz Año 2014. Que todo lo bueno y todos sus deseos se cumplan.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Henry III



John I muere, dejando el trono a su hijo mayor de apenas 9 años. Este es reconocido rey de Inglaterra, frente a las pretensiones de Luis de Francia, hijo de Felipe Augusto. Su nombre: Henry III. Es coronado el 28 de octubre de 1216

Al ser menor de edad, se nombra un regente. Con el título de rector regis et regni, uno de los autores de la Carta Magna, William Marshall, Conde de Pembroke, lo obtiene.

Pero a pesar de que Marshall era un veterano político (fue servidor de Henry II, Ricardo Corazón de León y John), no pudo mejorar la situación económica que el nuevo rey heredaba de su padre. Cuando Marshall muere en 1219 dice: “Entrego la guardia del Joven rey Henry a Dios. No hay país en el que la gente estuviera tan dividida como en Inglaterra”. La regencia pasaría a manos de Hubert de Burgh.

Sin embargo el regente, que representaba a los anglo normandos, tenía muchos enfrentamientos con Pedro de Roches, quien era el guardia del soberano y protector de los extranjeros que llegaban a Inglaterra. Su cercanía a Henry, hacía que este fuese influenciado por el pensamiento de Roches, mostrando escaso o ningún interés por los que daba el regente. La rivalidad estaba servida...

Roches se aprovecho de la devoción cristiana de Henry y lo convirtió en un pupilo de la Santa Sede, que no reparo en abusar de su privilegiada situación. Esto, le valió la enemistad con el clero inglés, que buscó apoyo en los nobles, cansados de las derrotas en Francia.

El gobierno de Inglaterra se basaba en tres organismos: La Cancillería, El Echiquier (una especie de ministro de finazas) y el Wardrove (los empleados de la corte). El wardrove era exclusivo de los ingleses, pero Roches influyó para que se nombraran a ingleses solo nacidos en Poitou (es decir en Francia), dejando fuera a los anglo normandos. Roches intrigó para que Henry echara de la corte al regente y se hiciera poco a poco con el gobierno. Desde 1227, Henry gobierna sin regentes, pero mantiene en su entorno a Roches. Los anglo normandos, comienzan a disgustarse...Disgusto que se hace mayor cuando Henry se casa en 1236 con Leonor de Provenza, cuñada de Luis de Francia, que vino acompañada de muchos provenzales y saboyanos, que junto a los poitevinos que ya se encontraban en Inglaterra, coparon los cargos de responsabilidad en el wardrove y además de un beneficio laico y eclesiástico, que molesto a los nobles anglonormandos y a la población en general, porque pensaban que el reino estaba sufriendo una colonización política.

Coronación de Henry III



Quizás si hubiese habido triunfos militares en el extranjero, se hubiese aplacado el disgusto...Pero no los hubo.

Henry interviene en la lucha del conde de la Marche contra Alfonso de Poitiers, hermano de Luis IX de Francia (el futuro San Luis) y su cuñado, pero fue vencido en Taillebourg en 1242 y en Saintes el mismo año. Su pusilanimidad se puso de manifiesto y aceptó una tregua que le ofreció Luis IX. En 1258 firma los llamados acuerdos de París por los que Londres renuncia a Normandía, Maine, Anjou, Poitiou y Turena a cambio de mantener Perigord, Limosín, Agenoy una parte del país de Saitongo, además de ofrecer homenaje al monarca francés como duque de Aquitania.

Antes de este acuerdo, Henry había perdido otra guerra: La Conquista de Napoles. El Papa Inocencio IV ofreció el reino del Napoles al hijo de Henry Edmund si sufragaba los gastos de la guerra. Henry lo hizo así (que además siguió el consejo de su esposa) pero el ejercido del Papa fue vencido por Manfredo de Sicilia.

Estas derrotas acrecentaban el desprestigio personal del Rey...Y colmaban la paciencia de los Barones ingleses...



Hasta aquí puedo contar



Las imágenes son de la red.

Desde este pequeño rincón,  FELIZ NAVIDAD

jueves, 28 de noviembre de 2013

Yaracuy

Cuando Federmann, súbdito de Carlos V y por las concesiones que la corona española le hiciera, llegó entre un grupo de aventureros españoles a tierras venezolanas, tuvo la sorpresa de encontrar en el centro de aquel vasto territorio, un valle dilatado y feraz no tan solo por el colorido de sus paisajes, sino también sugestivo por la belleza de sus mujeres pertenecientes todas al Imperio de Yaracuy.

Yaracuy (todo de flores en lengua caribe), impresionó tan hondamente a Federmann, que en un momento de exaltación lírica (impropia del severo alemán), le dio el nombre de “Valle de las Damas” en homenaje de la citada belleza de sus doncellas.

Según el cronista Juan de Olmos, cuando los conquistadores llegaron a aquella llanura, existían debidamente establecidas más de 700 poblaciones indígenas que constituían un estado poderoso y autónomo: Yaracuy.

Pronto las poblaciones se aprestaron a la lucha y opusieron seria resistencia a los hombres de Federmann. Los combates se sucedían uno tras otros. En algunas oportunidades, las flechas triunfaban sobre los arcabuces, en otras era al revés...Pero la peor batalla fue cuando el Cacique Yaracuy cae preso de las huestes de Federmann. Fue condenado inmediatamente a muerte.

La sentencia debía cumplirse al romper la aurora. Atado a un árbol, Yaracuy contemplaba su fértil tierra. Estaba impasible, con el dejo fatalista que caracterizaba su linaje sin proferir queja alguna, pero en lo muy hondo de sus negras pupilas, anidaba el coraje interior del vencido.

Atado a un Samán en su negra cabellera destacaba su plumaje blanco. En su pecho, cruzado por cordeles de color rojo, destacaba el collar de cuetas de color azul que sus piaches le habían otorgado como amuleto....Se acercan los “blancos”...

-Cual es tu última gracia, indio, profirió el portavoz
-Despedirme de mi tierra. Ver el paisaje de mis antepasados y escuchar al turpial trinar.



Subyugados por la singularidad del prisionero, no opusieron argumentos a la solicitud de Yaracuy y quedó ordenada su libertad vigilada durante 10 minutos.

Yaracuy fue invitado a sentarse en el cesped, pero el cacique se negó, permaneciendo de pie con la mirada perdida...Sin dar señas de rebelión, los soldados se distrajeron un instante, momento en que con gran agilidad, Yaracuy salta sobre el capitán español y le arrebata la espada, iniciando la desigual pelea. Atravesó al capitán con su espada en el pecho y puso fuera de combate a 3 soldados más antes de sucumbir bajo el fuego de los arcabuces.

-Muero, pero no muero solo...


El cuerpo de Yaracuy fue entregado a su gente, que lloraba su perdida. La tradición dice que fue enterrado en la cabecera del río que hoy lleva su nombre...


Hasta aquí puedo contar.

Las imágens son de la red

jueves, 14 de noviembre de 2013

El Rey sin Tierras (y II)


John I entró en guerra contra su sobrino Arturo por la corona inglesa, luego de la muerte de Richard. En principio los derechos sucesorales siempre fueron para John, aunque algunos investigadores refieren que Arturo pudo tenernos, pero no hay documentos que lo avale.

Con derechos o sin ellos, John se corona rey. Durante la guerra contra su sobrino, este “desaparece” y encarcela a su sobrina Eleonor de por vida. La guerra termina.

Pero esta no fue la única disputa del Rey Sin tierras.

En 1205 el Arzobispo de Canterbury, Hubert Walter muere. Generalmente son los monjes de la Catedral quienes eligen al sucesor, sin embargo, está vez, el Rey tiene un candidato...Se iniciaron las negociaciones entre los monjes y el rey, rompiéndose en varias oportunidades y sin llegar a ningún acuerdo. En secreto los monjes eligen a un sucesor, el sub prior Reginald, pero John decidió celebrar otra elección, escogiendo a John de Grey  Obispo de Norwich. Ambos candidatos se presentaron en Roma, frente a Inocencio III, quien no reconoce a ninguno de los dos y  nombra Arzobispo a Stephen Langton, haciendo caso omiso del derecho del rey a elegir sus propios vasallos.

John no reconoció el nombramiento y mantuvo a su candidato, apoyado por la nobleza inglesa y la mayoría de los Obispos de Inglaterra, expulsando adicionalmente a los monjes de la Catedral de Canterbury en 1207, lo que hizo que el Papa ordenara un interdicto a Inglaterra.

Como represalia al interdicto, John confisca los bienes de la Iglesia en el reino por faltar al servicio feudal. Teóricamente, los ingleses se quedan sin servicios religiosos, aunque se celebran misas y se permitían la extrema unción en los moribundos.

El interdicto buscaba la rebelión de los ingleses contra el rey, pero no lo logra, por lo que el Papa decide excomulgar a John en 1209. Está excomunión es el germen de la rebelión de los Barones ingleses. La posición del Papa se endurece y amenaza con más medidas si John no se rinde. En 1213, el rey acepta los términos papales de sumisión frente al Legado Papal (el actual Nuncio) en la Iglesia de los Templariosl de Dover.

Los investigadores ven en la rendición de John frente al Papa una maniobra política y estratégica. En 1211, se produjo el levantamiento galés, sofocado por John y la guerra contra Francia no iba por el buen camino para los ingleses. John intenta buscar aliados y lo encuentra justamente en el Papa. En la Bula Áurea firmada en Dover,  John ofrece la rendición de Inglaterra a Dios y a los santos Pedro y Pablo, pagando 1000 marcos anuales por servicio feudal al Papa. El Papa le apoyará en sus disputas internas...

La mala situación en Francia, adicionada a la excomunión del rey, hizo que muchos barones se rebelaran en 1211 en dos puntos del Inglaterra: Gales y la Anglia Oriental.



En ambos lugares la rebelión fue importante, pero más virulenta en Gales (en Anglia, fue menos visible, pero más duradera). John tuvo que luchar en dos frentes al mismo tiempo: En Gales, donde la nobleza ya estaba harta de las injusticias del monarca y en Francia, donde luchaba por no perder sus territorios. De cuando en cuando la nobleza de Anglia, dejaba marcada su posición, apoyando a Gales.

Los monjes expulsados de Canterbury intrigaron contra John. Buscaron apoyos en la nobleza galesa y sajona de Anglia, basados en los miedos de los píos ingleses a quedarse sin servicios religiosos.

Pero más que la perdida de estos servicios, la intransigencia de John frente a muchas de las peticiones fue la chispa que inició el polvorín galés.

Durante el año 1211, John tuvo que enviar tropas a Gales, para sofocar la rebelión. Un ejercito con malos estrategas, y escasamente apertrechado  poco hacía frente a los rebeldes. Sin embargo con todo en contra, los ingleses mantienen a raya a los galeses, hasta que tropas de apoyo, invaden desde el mar a Gales, sofocando la rebelión.

Es posible que John subestimase a los galeses, pensando que era el enemigo “pequeño”, por lo que ponía su esfuerzo contra Francia, pero el alargamiento de la rebelión, le hizo cambiar de opinión. En el otoño de 1211, finalizó el largo asedio a Cardiff, cortando 300 cabezas...

Pero la rebelión de los Barones no terminaría allí. Las cosas en Francia no iban bien. Ya había perdido Normandia y no quería perder otros territorios, por lo que John en 1214 busca alianzas en el continente. Junto al conde de Flandes (Fernando de Flandes), quien no quería reconocer la supremacía de Felipe II, además de que la guerra entre Francia e Inglaterra le costaba dinero a Flandes, El emperador germánico Oton IV quien era enemigo de Felipe por la alianza de este con su enemigo Federico Hohenstaufen y el Conde de Bolougne crean un ejercito de 25000 efectivos en dos bloques, cuyo objetivo era atrapar al rey francés como una pinza, dejádole aislado. Felipe Augusto con un ejercito inferior no se amilanó y también dividió su ejercito: Su hijo Luis el León (futuro Luis VIII) iría contra los ingleses al mando de Guillermo de Salisbury y él se enfrentaría contra las tropas flamencas e imperiales.

Luis derrota a los ingleses en Poitou y Felipe lo hace con el resto de la coalición en Bouvines, perdiendo Inglaterra los territorios del continente. Estas derrotas ocurrieron en julio de 1214

Esta perdida molestó aún más a los nobles ingleses, quienes con el apoyo del clero y de la población en general, se reunen en Runnymede (a 20 Km de Londres) el 15 de junio de 1215  para suscribir la Capitula que barones petunt, llamada habitualmente Carta Magna. John fue obligado a firmar el documento que limitaba el poder del rey en relación a los nobles. (No podían ser juzgados a excepción de ser nobles igualmente, no se podía arrestar a los nobles sin una orden judicial y no se podía colocar un impuesto sin la autorización del “Consejo del Reino”, que era integrado por nobles.

Si bien la carta magna limitaba el poder real, mantenía los privilegios de los nobles, por lo que algunos historiadores consideran que lejos de se ser la base de las libertades modernas en el Reino Unido, mantiene los estamentos feudales que había desde los tiempos de Eduardo el Confesor y que habían sido modificadas por los sucesivos reyes ingleses. Este Consejo del Reino, será el germen del futuro parlamento inglés.



John, quien siempre consideró que había firmado este documento bajo coacción, recibió el permiso del Papa (su señor feudal) para romper la palabra empeñada, lo que provoco que los barones nuevamente entraran en hostilidades contra el rey e invitaran a Luis VIII de Francia a invadir Inglaterra, con la intención de derrocar a John y convertirse en  rey de Inglaterra.

La invasión francesa no fue exitosa y las fuerzas invasoras abandona tierras inglesas a mediados de 1216. John había luchado en todo el país no solo contra los franceses sino contra los barones de Gales y Anglia.

Regresaba a Londres, desde Spalding, intentando evitar a los hostiles de Anglia Oriental, por lo que decide tomar la ruta de los pantanos del Wash (norte de Anglia). Una caravana muy pesada seguía al rey. En la caravana van incluidas las Joyas de la Corona. Durante el viaje, se enferma de disentería por lo que decide cambiar el rumbo en el pantano, dirigiéndose hacía Norfolk. Una gran marejada hizo que se perdiera la mayor parte del tesoro real.

La disentería y la depresión por haber perdido parte de el tesoro real, hizo mella en la salud de John. Muere en el castillo de Newark el 18 de octubre de 1216.

Circularon muchas versiones sobre su muerte. Muchos consideraron que había sido envenenado. La disenteria aumentaba esas especulaciones. Entre las más sonadas refiere la que fue envenenado con ciruelas y cervezas.


Su primogénito de 9 años le sucede en el trono. Su nombre Henry III...


Hasta aquí puedo contar.

Si desean conocer más sobre la carta magna, pueden pichar sobre el siguiente link, que les lleva al blog de mi amiga Diana de Meridor. La Magna Carta

Las imágenes son de la red

jueves, 31 de octubre de 2013

Un sueño que está en la historia

En días pasado recibí un comentario en la entrada sobre el cacique Maracay. Un caballero venezolano que se llama Rómulo Pérez Falcón, me hizo saber sobre un escrito que tenía en la red sobre el cacique. Amablemente me envió un e-mail, donde me hizo llegar su escrito para publicarlo en este espacio.

Hoy publico dicho escrito. Espero que les guste como me ha gustado a mi. Rómulo tiene un blog, El Código Güere, donde resalta esa parte olvidada de la historia venezolana.

Un sueño que está en la historia

Entregado en los brazos apacibles de Morfeo me encontraba, y cada segundo que pasaba me hundía más en aquel oscuro, pero no tenebroso paraje, el cual invadía con la visión de mi inconsciente…

En el vi, como llegaron a esta noble tierra desde los cuatro puntos cardinales personas agrupadas en clanes que no se hablaron entre sí, pero que se entendieron muy bien, por lo que lograron establecerse sin complicaciones ningunas; esas sociedades dominaron el arte de la caza y la peca, trabajaron la madera, la fibra, el hueso, el cuero y la concha marina, dominaron el fuego, se comunicaron por medio de símbolos que pintaron en las piedras, en su agricultura predominó la yuca, el maíz, el ocumo, la papa, el frijol o caraota, la auyama, entre otros cultivos más…

Entendí que aquello que observaba era la prehistoria Venezolana; allí no existían comarcas, cuando un espacio se agotaba ese clan que lo habitaba simplemente se dirigía a otro terreno o espacio; así transcurrió mucho tiempo; durante ese largo periodo un clan se fue haciendo grande y numeroso, los “ARAWAK”; su expansión se debió a que se aclimataron más fácil y rápidamente a las condiciones naturales que ofrecía la región, mientras que los otros clanes disminuían en número, emigraban del territorio o tendían a desaparecer. Luego de algunos siglos los ARAWAK dominaban casi todo el territorio Nacional, por lo que se constituyeron en la mayor familia vernácula. Lo que yo conozco como la “RAÍZ ÉTNICA BÁSICA”, la misma era guiada y protegida por su máximo líder “SHAMASH”…
Está familia vernácula que se desarrollaba social y armoniosamente de la mano con su hábitat natural de pronto se ve afectada por un grupo étnico que se caracteriza por estar conformado por puros hombres, los cuales son grandes navegantes y excelentes guerreros, ellos se denominaban asimismo “CARIBES”; por mucho tiempo lucharon encarnizadamente; los arawak eran muchos pero los caribes eran expertos guerreros, atacaban de día y de noche, no daban tregua. Por los arawak el gran líder SHAMASH se mostraba como invencible, hacia sucumbir a todos sus atacantes, mientras él no recibía ni un rasguño…


Esa bizarría del gran líder SHAMASH tenía atemorizado a los caribes, por lo que muchos de ellos siguieron su camino a lo que hoy es Colombia, los que se quedaron a combatir fueron los más bravos e inteligentes, quienes a pesar de ver y sufrir la fuerza y coraje de éste mágico ser, no se dignaron a creer que podían ser derrotados; los caribes siguieron luchando hasta descubrir la fuente de energía y poder del gran líder arawak, la misma se encontraba en un altar que adoraba éste líder, dicho altar era una ofrenda a su padre, el DIOS SHAMASH (Dios del sol y la justicia). El altar fue destruido, y por esta acción lograron darle muerte al gran líder SHAMASH, al alcanzarlo con una lanza en una de sus costillas. El pueblo arawak se atemorizó mucho, disminuyendo su accionar en la contienda, por lo que la mayoría de los hombres fueron asesinados, los que sobrevivieron huyeron y las mujeres fueron capturadas…
Los caribes celebraban eufóricos la muerte del gran guerreo, por lo que se dirigieron al sitio donde yacía su cuerpo para cortarle la cabeza y mostrarla como trofeo de guerra y como símbolo de invencibilidad, al rodear el cuerpo para mutilarlo éste desapareció ante la mirada atónita de los caribes, quienes inmediatamente se arrodillaron para rendir oraciones al gran líder SHAMASH, entendiendo desde entonces que era el hijo del DIOS SHAMASH. Como expresión de arrepentimiento, y buscando agradar al Dios para evitar algún castigo divino, los caribes adoptaron el nombre de SHAMASH pero con clara deformación por lo diferente de su lengua “CHAMAN” como máximo título para ser otorgado al hombre más sobresaliente e inteligente de la etnia invasora, además de liberar a todas las mujeres arawak…
La mujeres no abandonaron el territorio por considerarlo sagrado, ya que se sentían protegidas por el padre de su Gran líder, entonces pactaron con los invasores caribes, conservaron su lengua materna y sus costumbres a cambio de una nueva generación. Al amanecer del séptimo día de la desaparición del cuerpo del Gran líder SHAMASH, en el mismo sitio aparece de pronto el cuerpo en estado de desintegración y la lanza que le dio muerte atravesando una de sus costillas ahora era un joven arbusto, ninguno se atrevió a cuestionar aquel suceso y por el contrario todos hombres y mujeres rodearon en perfecto y gigantesco circulo aquella divina aparición; a partir de ese momento le otorgaron poderes divinos y místicos al joven árbol, a quien las mujeres lo identificaban como SHAMASH y los hombres como CHAMAN…
Transcurrieron varios siglos y el árbol sagrado ahora era grande e inmenso, además de ser reconocido como un Dios, la nueva etnia lo adoraba y todos los seres nacían bajo su robusta fronda ya que se creía que naciendo allí se contaba con protección divina; éste frondoso árbol estaba rodeado en perfecta ubicación circular por trece piedras algo esféricas y achatadas en su parte superior, cada una era seguida por una gigantesca palma real que en lengua nativa se llama araugua (chaguaramo), y ninguna, ni las piedras ni las palmas invadían la sombra que reflejaba el follaje del sagrado árbol
En la copa de aquel sagrado árbol (En los brazos de DIOS), escondido entre el follaje se la pasaba un niño, cuyo protector era un anciano, que además era el chaman y jefe de esa etnia que por las características de su territorio se denominaban “ARAUGUA” como la palma real, ya que esta hermosa palmera predominaba en su extenso ecosistema. A ese niño lo llamaban Marakaya, quien además era muy querido y respetado por todos, ya que sobre él se tejía un maravilloso misterio…
La sacerdotisa Hirimay cuando se sentaba a los pies del sagrado árbol caía en profundo trance, entonces contaba a todos los enigmas que abrazaban a esa noble tierra, uno de esos cuentos decía que el niño Marakaya, que en lengua Caribe significa Jaguar o tigre sabanero, sería el protector de toda la inmensa familia de los Araugua, ya que él era hijo del Dios Shamash y hermano de sangre del antiguo Gran líder y jefe Arawak convertido en sagrado árbol, por eso nunca morirá por causas terrenales; Hirimay contaba que cuando Marakaya nació sus padres terrenales murieron por eso el jefe chaman se hizo cargo de él; no tiene ascendencia de sangre alguna porque sus padres terrenales eran hijos únicos y tampoco tenían ascendencia y así los padres de estos y los padres de estos…
Marakaya era excepcional, sus características físicas, sus actitudes y sus aptitudes eran excepcionales, ni jóvenes, ni adultos, ni viejos lo superaban, ni en competencias ni en conocimientos, dominaba el arte de la astronomía, por lo que sabía medir el tiempo para calcular la entrada de las lluvias con fines agrícolas, religiosos y hasta para la navegación nocturna, entre otras muchas cualidades más. Lo comparaban con un felino por su agilidad y porque no era muy dado a andar en grupos, le gustaba cazar solo en la selva, entre muchas cosas por la habilidad que tenia para trepar a los árboles, ya que allí podía atrapar pájaros y monos, su gran velocidad lo convertía en un cazador preciso y astuto, prefería realizar sus actividades cayendo la tarde y en la noche porque poseía un excelente sentido de la visión y de la ubicación…
El anciano chaman ya en las postrimerías de sus días, reunió a todos los araugua bajo la inmensa sombra del Dios árbol; ese día consagró al joven Marakaya como gran líder y jefe de todos sus dominios, dio a todos la oportunidad de protestar aquel nombramiento, pero nadie lo hizo todos estaban de acuerdo, hasta los guerreros más experimentados. A pesar de ser Marakaya muy joven para la responsabilidad asignada, era el hijo del Dios Shamash, y ser guiados y protegidos por el hijo de Dios no era poca cosa, además la profecía decía que “Él nunca morirá por causas terrenales”, lo que la daba a la numerosa familia araugua esperanzas de prosperidad futura… 


Eran tiempos difíciles, esta nueva raza de gente producto del mestizaje entre caribes y arawak con el paso de los siglos había crecido mucho en números de habitantes y ahora se encontraban marcando sus territorios, los dominios del chaman y jefe de los Araugua se extendían desde parte de los Estados Vargas, Miranda, Carabobo y Guárico, todo el Estado Aragua, el lago de Los Tacariguas y la Bahía de Turiamo. A pesar de haber asumido muy joven esta inmensa posesión de territorio, el Cacique Marakaya no tuvo inconvenientes violentos con los territorios vecinos, ya que nunca ambicionó mayores dominios a los que ya tenía, por lo que sus relaciones fueron estables con los Caciques Dunare por el Estado Guárico, Nagoanagoa por Carabobo y el Cacique Turiamo por la Bahía de Turiamo quien era su gran amigo y aliado; no así sucedía con Catuche Cacique de los Teques, hombre de carácter fuerte y recio tanto que no permitía que sus normas fueran quebrantadas, siempre infundía a su gente el amor por la defensa de sus tierras, de tal manera que creía que mientras más grandes sean sus dominios mayor sería su honra…
Catuche siempre asedió a los araugua, pero jamás logró victoria alguna; tales confrontaciones siempre estuvieron rodeadas de un mágico heroísmo por parte de los araugua. La sacerdotisa Hirimay cuando los gurreros salían a defender sus territorios comandados por el Cacique Marakaya, reunía al resto de la familia bajo la fronda del sagrado árbol y en profundo trance narraba a todos los acontecimientos de aquellas batallas…
“Nuestros gurreros están trepados a los árboles unos y otros escondidos entre peñas y matorrales, el jefe Marakaya como siempre solo en un árbol, con paciencia esperan la llegada de los Teques, ellos son muchos y vienen muy dispuestos, el gran guerrero Catuche está al frente, se nota cauto porque los caminos se le confunden, gracias al Dios Shamash que también colabora, ya están cerca y los nuestros atentos, lluvia de flechas sorprenden a los Teques, están confundidos, desde las piedras y los matorrales también les atacan, un jaguar de repente aparece en la reyerta, ataca a uno y luego a otro y a otro, el guerrero Catuche ordena la retirada, el jefe Marakaya los deja ir, una vez más nuestros dominios han sido protegidos y nuestro Gran líder jefe viene de regreso sin sufrir herida ninguna”.
El Cacique Marakaya se había convertido en un hombre de características espectaculares, corpulento, valiente, altivo, poseedor de una energía impresionante (Cual Hércules griego, y al igual que éste mítico héroe, también era hijo de un Dios y contaba con poderes divinos), su cara era de aspecto desagradable por la dureza que trasmitía, su mirada taimada y maliciosa parecía adivinar los pensamientos ajenos, su negra y brillante cabellera estaba adornada con una hermosa corona de plumas multicolores, que hacía honor a su alta investidura, sus brazos y piernas estaban ataviados con brazaletes labrados con metales brillantes y piedras preciosas, que significaban las hazañas logradas a lo largo de su vida, y que además lo hacían ver como el gran jaguar que la sacerdotisa Hirimay mencionaba cada vez que caía en profundo trance…
Éste legendario Cacique desde su infancia, apenas comenzaba a amanecer, salía de su humilde choza y se trepaba a la copa del sagrado árbol, allí solía pasar buena parte del día hasta cuando comenzaba a entrar la tarde que era cuando más activo se ponía; nunca nadie contradijo esa actitud, ya que todos decían que desde tan elevado sitio él se comunicaba con su padre y con su hermano en prolongada oración. Cuando bajaba de la copa del sagrado árbol se perdía entre la espesura y solo regresaba bien entrada la noche, no se sabía que hacía porque siempre estaba solo, a pesar de tan extraña rutina nunca abandonó a su gente y siempre estuvo presto para lo que le necesitasen; nunca se le conoció mujer alguna, sin embargo una noche despertó a todos para presentarles a un pequeño niño que tenía en los brazos, llamó especialmente a la anciana sacerdotisa Hirimay y le confió la crianza del pequeño indicando a la vez que él sería su heredero…
“Será llamado Conopoima, que quiere decir creciente de río; en el momento que nació, el río creció abruptamente llevándose a su madre, así me lo hicieron saber mí padre y mi hermano; aprenderá todo lo que yo sé, contará con la protección con que yo cuento; al momento de mí partida, tu Meregote asumirás el mando, él para entonces será aun muy joven, y además tiene otras misiones que cumplir, por eso no puede jamás ser líder de los araugua”.
Con el transcurrir de los años Conopoima se había convertido en un joven muy astuto y sagaz, repetía con sorprendente precisión las actitudes y aptitudes del viejo Cacique Marakaya, por lo que algunos cariñosamente le decían el joven Maracay…
El Cacique Catuche moría de viejo y al mando de los Teques dejaba al joven Guaicaipuro, quien tendría para entonces 20 años de edad, éste astuto y viejo guerrero, recomendaba a Guaicaipuro, que no enfrentara al viejo Cacique Marakaya porque él era invencible, que sobre él hay una leyenda de que nunca morirá por causas terrenales, por lo que más bien le recomendaba que tratara de convertirse en su aliado igual que los otros caciques… 

El viejo Marakaya se encontraba en la copa del sagrado árbol, cuando su padre y su hermano le contaron que ya se acercaba la hora de partir, que debía hablar con Meregote para que supiera qué hacer cuando él no esté. Comenzaban tiempos nuevos, tiempo de cambios, una nueva raza de hombres que venían del mar invadían los territorios, eran personas más violentas que los Teques, usaban otro tipo armas, de animales, de vestimenta, todo era distinto, eran comandados por un hombre terrible, a quien le decían el capitán de la capa roja…
Éste peligroso capitán se encontraba en los dominios del viejo Cacique Marakaya, quien lo esperó pacientemente junto a Meregote como segundo al mando en la inmensa espesura (Marakaya sabía que éste capitán era realmente un hombre sanguinario, pero todo aquel manto de leyendas que sobre él se tejía de que se convertía en un monstruo infernal de dos cabezas era totalmente falso lo que lo convertía en un hombre sin ninguna condición sobrenatural; su padre y su hermano se lo habían advertido cuando se encontraba en la copa del sagrado árbol y eso mismo hizo el Cacique con sus guerreros para evitar que el temor los invadiera), una vez cerca los invasores, los araugua atacaron denodadamente y Juan Rodríguez Suárez, el capitán de la capa roja y la espada invencible, fue venciendo en gallarda lid, y obligado a emprender una rápida huida de los dominios del anciano Cacique…  
Dicho triunfo resonó en los oídos del joven Guaicaipuro, quien rápidamente se acercó a los predios del viejo Marakaya para pactar con él; se reunieron bajo la sombra del sagrado árbol, en primera instancia el joven trató de probar la bizarría del viejo y lo retó a duelo, pero Conopoima que estaba presente no permitió tal abuso de Guaicaipuro y le propuso que la pelea fuera con él, Marakaya no permitió que Conopoima y Guaicaipuro se pelearan, diciéndole a Guaicaipuro:
“Cuando él nació su madre murió por causa del río… ¿entiendes el gran aprecio que le tengo? Se, de tu grandes virtudes de guerrero, por lo tanto pelearemos tu y yo, y si muero tú serás su padre”.
Tal arrojo causó en Guaicaipuro gran emoción que sin contenerse contestó:            
No pelearemos, a partir de ahora seré tu primer aliado seré leal y fiel a tus órdenes y Conopoima será mi hermano”.

La reacción de Guaicaipuro agradó mucho a Marakaya quien con voz entusiasmada alta y enfática dijo a todos los araugua: 

“A partir de este momento declaro al Gran guerrero Guaicaipuro, Cacique de Teques y Caracas, como aliado nuestro y de nuestros amigos”.
Como muestra de tan honroso reconocimiento el viejo le obsequió a Guaicaipuro una corona adornada con cuatro plumas rojas que simbolizaban la alianza con los caciques Dunare, Nagoanagoa, Turiamo y Marakaya en tiempos de guerra y en contra del invasor español, reconociéndolo como Cacique jefe supremo de Teques y Caracas, con soberanía sobre Arauguas, Naguanaguas y Cumanagotos…
El peso de los años hizo mella en el viejo Cacique quien agotado después de andar en la oscura espesura entró a su humilde choza se recostó quedándose dormido, al despuntar la mañana, Marakaya aun dormía plácidamente, ese día no subió a la copa del sagrado árbol solo dormía, nadie se atrevió a despertarlo, Meregote ordenó que no lo molestaran, ya que ese sería el ultimo día en que estaría con ellos, a media mañana sorprendentemente todos vieron salir de aquella choza a un enorme jaguar, que caminaba lento y calmado, cuando estuvo a punto de entrar en la espesura se detuvo volteó a mirar a todos lanzó un rugido y se internó en la espesura, más nunca se supo de éste Gran líder jefe, cumpliéndose la profecía “Él nunca morirá por causas terrenales”

 Maracay
El español Rodríguez Suárez nunca comprendió ni aceptó la derrota que le propinara aquel viejo Cacique con un puñado de nativos en tan agreste paraje; jamás había sido vencido desde el Nuevo Reino de Granada (Hoy República de Colombia), pasando por Táchira, Mérida (La cual fundó), Trujillo, Lara, Yaracuy y Carabobo, hasta llegar a los dominios del Cacique Marakaya. El capitán español había jurado vengarse del jefe de los araugua, pero algunos nativos serviles a la causa española trataron de convencerlo de no hacerlo, ya que sobre éste guerrero pesaba una leyenda que lo hacía invencible; al enterarse del cumplimiento de la profecía, el astuto español ideó una estrategia que consistió en matar a un jaguar que se encontraba durmiendo en la copa de un árbol y apoyado por los nativos que lo acompañaban corrieron la voz de que Rodríguez Suárez había terminado con la vida del Gran Cacique Marakaya cuando éste se encontraba durmiendo. Tal comentario cobro fuerza en los predios de los araugua que la confusión y la consternación ocasionó la dispersión de tan unido pueblo…
Al Cacique Meregote le tocó la dura tarea de unir de nuevo a tan bizarro pueblo, pero estos no aceptaban los argumentos que el nuevo Cacique les esgrimía, ya que se sentían no solo triste por tan amarga noticia, sino más bien traicionados y engañados por el Dios Shamash, quien les había dicho que el Gran Cacique Marakaya nunca moriría por muerte terrenal; Meregote en estado atónito afligido y cabizbajo recordó de pronto el último consejo que le diera su Gran jefe…
“En momentos apremiantes buscas a Conopoima y con cinco guerreros más van al sitio donde por primera vez combatimos con el Gran Cacique Catuche y allí encontraras respuestas a tus inquietudes”.
Meregote sin perder tiempo reunió a cinco de sus mejores gurreros y salieron a buscar a Conopoima (El joven Maracay o Maracay) que en ese momento estaba radicado con su mujer una hermosa nativa de los Teques y sus hijos, en un lugar conocido como “El Peñón”, desde allí servía a dos causas la de su padre Marakaya y la de Guaicaipuro; para entonces Conopoima se había convertido en un guerrero de características especiales en vista de que poseía en su interior la sabiduría de dos grandes Cacique jamás conocidos en la historia, tales cualidades generaban en Maracay desconcierto y preocupación, su padre le había dicho poco antes de desaparecer que jamás seria líder de los araugua y Guaicaipuro muy al contrario, lo acababa de nombrar su sucesor en el mando de todos los guerreros que se encontraran dentro de sus dominios…
Meregote, Conopoima (Maracay) y los cinco guerreros araugua partieron hacia el sitio indicado por el viejo Cacique Marakaya, una vez allí buscaron intensamente alguna señal, después de mucho tiempo de búsqueda Conopoima consiguió en los pies de un Bucare los restos de un pequeño Jaguar, todos se reunieron alrededor de los mismos y entendieron que ese fue el jaguar que Rodríguez Suarez había matado para difundir la nefasta historia de que el capitán español había terminado con la vida del viejo Cacique Marakaya; alrededor de los restos del animal los siete hombres realizaron prolongadas oraciones y al termino de estas juraron vengar y defender con la vida misma la honra de su antiguo jefe, tomaron los restos del animal y se dirigieron a los predios del sagrado árbol…


Meregote convocó a todos: ancianos, ancianas, mujeres, hombres, niños y niñas, mostró los restos del animal, les habló de las características de animal joven, de las heridas que presentaba, del tamaño, etc. les hizo recordar a todos que el viejo Cacique fue un jaguar enorme y viejo, su piel se distinguía de todas las otras por características especiales que solo los araugua conocían; les hizo entender que el capitán de la capa roja y la espada invencible se burló de todos, que el Dios Shamash jamás mintió, que el viejo Cacique sigue en la espesura custodiando sus dominios, y que tal ofensa debía ser lavada; todos estaban enardecidos y al unísono grito juraron vengar la humillación a que fueron sometidos y limpiar la imagen de su antiguo jefe aun acosta de la vida misma…
El capitán Juan Rodríguez Suárez se enteró de que los araugua habían descubierto la farsa y estaban dispuestos a vengarse, esta situación lo puso en estado de alerta y nerviosismo ya que él sabía de la bizarría de estos guerreros, que además eran liderados por el gran Cacique Meregote y por el guerrero Maracay (Conopoima) quien nada más y nada menos era el hijo del terrible Marakaya; presagiando el capitán un evento de grandes magnitudes decidió armar a sus tropas con todo los pertrechos posibles que había traído de ultramar (Arcabuces, espadas, lanzas y cañones, contando también con las flechas de los nativos aliados), además juró someter a los araugua a la bandera española, por lo que solicitó refuerzos para aumentar el número de sus tropas…
El capitán de la capa roja avanzaba apresuradamente con un ejército numeroso y bien armado sobre los dominios del Cacique Meregote, quien pacientemente lo espera en la Colina de la Cruz, mismo sitio en donde anteriormente él y el Cacique Marakaya habían vencido a Rodríguez Suarez; también los araugua eran muchos, no solo estaban los mejores guerreros, sino además todos los hombres, los guerreros ancianos, las mujeres, los adolecentes, en fin casi todo el pueblo; Meregote y Maracay estaban ansiosos no veían la hora en que se diera la confrontación, de pronto el Cacique ordenó a Maracay que abandone el lugar, ya que él está destinado a honrar la memoria de su padre después de éste acontecimiento, en principio Maracay se negó a obedecer la orden, no solo por no entenderla, sino además porque no estaba de acuerdo, pero ante la insistencia del Cacique, no le quedó más remedio que obedecer…
Al fin se encontraron los dos bandos, la lucha fue a muerte los invasores españoles con su gran número de tropas no pudieron avanzar más allá de la Colina de la Cruz, allí fueron retenidos por varios días, las bajas de ambos lados eran cuantiosas, pero al final Meregote y su pueblo sucumbieron por la superioridad armamentista del bando español; a pesar del triunfo, Rodríguez Suarez estaba consternado, ¿cómo era posible que un ejército de nativos le hubiese causado tantas bajas, a tal punto que casi pierde la confrontación?, pero lo más humillante fue que no quedó uno vivo a quien pueda someter a la esclavitud de la corona española. Tal valentía de los nativos generó en el capitán español estremecimiento y reconocimiento que a pesar de haberse apoderado de las tierras permitió que las mismas sigan conociéndose como territorio de los Aragua… 
Conopoima (Maracay) y Guaicaipuro aun discutían el nombramiento guerrero del que había sido objeto, y una reacción astuta de Conopoima le dio un giro distinto a las intenciones iníciales que tenía Guaicaipuro…
“Aceptaré la responsabilidad que me estas asignando como líder guerrero, ya que eso soy, un guerrero, mi padre lo fue y los padres de mi padre lo fueron, pero no te sucederé como Cacique, por dos razones, la primera, no pude pelear con mi pueblo en contra del capitán blanco de la capa roja, por lo tanto no puedo llevar con honra esa corona de cuatro plumas que mi padre te obsequió gustosamente, y además te reconoció ese día como Cacique de Teques de Caracas y como aliado nuestro y de nuestros amigos, en segundo lugar, a quien corresponde el honor de llevar esas plumas en la cabeza es a Baruta, él es sangre de tu sangre por lo tanto legitimo sucesor tuyo y de todos tus dominios, además de ser excelente líder y guerrero”.
El Cacique Guaicaipuro no estuvo de acuerdo con los alegatos que le manifestó Conopoima por lo que trató de convencerlo, cuando llegó a ellos la nefasta noticia de la derrota que había sufrido el Cacique Meregote en manos del español Rodríguez Suárez y de la aniquilación total de todo el pueblo de los araugua; tal noticia dejó en estado de shock a Conopoima, que recordó súbitamente todos los pasajes sangrientos en los que había participado desde la más pequeñas de la confrontaciones hasta cuando el Cacique Sorocaima en un acto de extrema bizarría obligó prácticamente al capitán español Garci González de Silva a que le amputara una mano, cuando gritó a sus guerreros…
"aprieten duro que los enemigos son escasos y el triunfo es seguro si no falta valor".
En ese momento entendió claramente las palabras de su padre el Cacique Marakaya cuando dijo que jamás podría ser líder de los araugua, también entendió la orden de Meregote cuando lo obligó a abandonar su dominios en el momento de la confrontación contra el español, ya que él tenía otras misiones que cumplir; tales recuerdos lo desconcertaron aun mas. ¿Por qué el destino le habrá impedido defender a su propio pueblo? ¿Por qué Guaicaipuro le exigía defender a otros pueblos? Conopoima perturbado se introducía en la espesura cuando Guaicaipuro se le acercó y le juró vengar la muerte de su pueblo, pero éste aun en shock le pidió que lo dejase solo ya que tenía mucho sobre que reflexionar… 

Habían transcurrido muchos días y nada se supo de Conopoima; muchas cosas se dijeron pero ninguna con certeza; algunos dijeron que lo habían visto en la espesura en las copas de unos árboles orando y acompañado por un jaguar, otros, que lo habían visto navegando por el rio Macarao en una curiara y acompañado de un jaguar, también se comentó que rondaba en las inmediaciones de su hogar en compañía de un jaguar, en fin muchas cosas se dijeron, lo cierto es que nada se sabía de él ni Guaicaipuro ni su familia allá en el cerro el Peñón…
Guaicaipuro en su afán de vengar al pueblo araugua no cesaba en ubicar el paradero del capitán español Juan Rodríguez Suárez también conocido como el capitán de la capa roja y la espada invencible, hasta el día en que supo que dicho capitán se dirigía a Valencia con seis soldados buscando apresar a otro español conocido como el Tirano Lope de Aguirre, el Cacique se hizo acompañar por Terepaima y otros guerreros mas; logrando interceptar al español en la montaña de Las Cocuizas (Estado Aragua), consumando su venganza y apoderándose de la famosa espada. Conopoima también rastreaba las huellas de Rodríguez Suárez cuando se percató de la emboscada que le tendía Guaicaipuro; entonces decidió no entorpecer a éste y permanecer como simple espectador…
Conopoima se dedicó a la difícil labor de reorganizar nuevamente a su gente, su sed de venganza no solo contra Rodríguez Suárez sino más bien contra todos los blancos españoles lo obligó a desempeñar tan dificultosa tarea, la cual concretó con éxito gracias al misticismo que lo rodeaba (Por sus venas corría sangre de dioses), además de ser gran líder y excelente guerrero, su esfuerzo fue tal, que logró reunir más de un millar de nativos entre hombres y mujeres dispuestos a dar la vida por la causa aborigen, quienes además juraron respetar la memoria del viejo Cacique Marakaya, llamándose a partir de ese momento los Maracayes y Conopoima fue reconocido como el gran líder y jefe guerrero Cacique Maracay. Los maracayes después de varias confrontaciones exitosas en contra de españoles y nativos serviles a la bandera de España, habían adquirido fama de invencibles tejiéndose sobre ellos una leyenda de que el espíritu de un jaguar los acompañaba en sus confrontaciones, por lo que eran temidos por propios y extraños…  
El Cacique Maracay en la montaña de Las Cocuizas observó pacientemente como Guaicaipuro cumplía su promesa y lavaba la afrenta que el capitán Rodríguez Suárez había cometido contra su pueblo nativo; tal lealtad de Guaicaipuro hizo reflexionar a Maracay que había jurado tomar la justicia por sus propias manos y de forma individual; una vez más convocó a los maracayes y los motivó a unir sus esfuerzos con los del gran líder y jefe guerrero Cacique Guaicaipuro, por lo que emprendieron la marcha casi que inmediatamente a los dominios de éste…
Guaicaipuro se enteró de que Conopoima avanzaba hacia la nueva villa fundada por Diego de Lozada, llamada Santiago de León de Caracas, lo acompañaba un ejército de más de mil guerreros, iban bien armados, con armas obtenidas en combates contra los españoles, la fama del ejército superaba sus hazañas, no le temían al español a caballo, no creían en monstruos diabólicos escupe fuegos, sabían perfectamente que los españoles eran seres iguales a ellos, es decir no eran espíritus sino hombres de carne y huesos, en fin, todos esos conocimientos los convertían en un ejército poderoso y temido por el hombre blanco, quienes además si creían que a dichos guerreros los acompañaba el espíritu de un jaguar. Cuando llegaron al sector de las Adjuntas los esperaba una tropa de españoles comandada por el Capitán Francisco Infantes quien aspiraba sorprender al Cacique Maracay y sus guerreros, pero el Cacique era conocedor de todos esos lares, se percató de la emboscada que le tenían, por lo que cambió el rumbo, rodeó al capitán español y lo atacó ferozmente reduciendo la tropa a menos de una decena…
Entre escaramuzas y escondidillas llegó el Cacique Maracay a la nueva villa (Hoy Caracas), la asedió constantemente por varios días, minando la resistencia del Capitán Diego de Losada; a quien además de los constantes ataques por parte de Maracay, le preocupaba mucho mas la llegada del Cacique Guaicaipuro para que unificara fuerzas con su antiguo aliado. Por lo que decidió enviar al Capitán Francisco Infantes al acecho del jefe de los Teques y Caracas; dicho capitán convenció a unos nativos para que delataran el paradero del gran líder Cacique, sorprendiéndolo y matándolo, no sin antes confrontar bizarro combate con tan eminente guerrero. La noticia de la muerte de Guaicaipuro llegó a los oídos de Maracay, quien lejos de consternarse como supuso Losada que sucedería se encolerizó aun más a tal punto que casi derrota a Losada en un ataque que duró aproximadamente veinte horas. Diezmado Losada y agotados los maracayes y sus aliados deciden Maracay y otros Caciques no atacar por unos días…
Durante el receso que se supuso serviría para recuperar las energías, mejorar los pertrechos armamentísticos y adiestrarse en las estrategias bélicas de las próximas confrontaciones Conopoima iba y venía a su viejo hogar, una choza enclavada en el cerro el Peñón de los Teques, allí lo esperaban a diario su esposa una hermosa mujer tequeña y sus hijos, compartían todos juntos a la vez que se bañaban en las riveras del río Macarao, hasta el día en que fue descubierto; una comisión de cinco personas cuatro españoles y un nativo fue asignada para acechar al Cacique…
Los españoles esperaron a que estuviera reunido con su familia ya que temían confrontarlo a él solo, ellos sabían que para poder someterlo tendrían que someter primero a su familia, en efecto así sucedió, cuando estaban en la tranquilidad del hogar fueron sorprendidos por los españoles, quienes ataron a todos y una vez entrada la noche embriagados por el licor y en franca emoción de júbilo fueron asesinando al compás del sonido de los arcabuces uno a uno sus hijos, haciendo larga la noche e inmensa la agonía, al presentar el alba en la choza sus tenues rayos de luz, Conopoima y su mujer no cesaban de llorar, un español liberó a la mujer para abusar de ella, pero ésta, en ágil movimiento logró despojarlo de su espada y le traspasó el corazón, cuando intentó liberar a su marido fue alcanzada por una flecha que la mató en el acto…
El Cacique lloró amarga y desconsoladamente, suplicó a sus captores que lo liberaran para enterrar a su familia y que después lo mataran, uno de ellos se conmovió y lo liberó, pero inmediatamente Maracay lo sometió dándole muerte, al mismo tiempo suenan dos disparos de arcabuces que logran alcanzarlo hiriéndolo mortalmente, súbitamente de la espesura sale un enorme jaguar que ataca a los españoles matándolos en el acto, se acercó al cuerpo tendido del Cacique lamió las heridas, volteó a mirar al nativo que preso de miedo temblaba entre los matorrales y se alejó del lugar, casi inmediatamente Maracay se levantó del suelo, el nativo no podía creerlo con dos tiros en el pecho y aun se mantenía en pie, tomó a sus hijos uno a uno los colocó en la canoa en posición de sentados buscó a su esposa también la sentó, él se sentó con ellos los abrazó a todos y de repente la rivera del río se los tragó…
El nativo aun permanecía escondido entre los matorrales, no podía caminar las piernas le temblaban mucho, estaba confundido y afligido, entendió que hasta ese momento había apoyado una causa injusta, supo en ese momento que Dios estaba del lado de los nativos y que por culpa de él y de muchos como él ahora estaban perdidos; como pudo se incorporó y fue a llevar la triste noticia de aquel macabro lance a los maracayes y sus aliados, les contó al detalle todo, el nativo fue condenado al servilismo de los maracayes y a contar siempre el macabro lance…
Después de la triste muerte del Cacique Maracay o Conopoima culminó el proceso de rebeliones que venían originándose en el centro del país los mismos ya superaban las dos décadas y tanto españoles como nativos estaban agotados, el Cacique Baruta fue el encargado de pactar el armisticio…
Con el transcurrir del tiempo en el sitio donde desapareció la canoa con Conopoima y toda su familia creció un robusto Bucare, el cual floreaba espectacularmente ofreciendo a todos unas lindísimas flores rojas de belleza incomparable, por lo que la gente comenzó a creer que tales flores eran el símbolo del gran amor familiar que Conopoima sintió hasta el momento de su muerte, además la esplendorosa belleza que ofreció desde la raíz hasta la copa correspondió al misticismo que lo envolvió desde el propio nacimiento cuando el río le arrebató a su madre, y luego también se lo llevó a él con toda su familia, también creía la gente que de vez en cuando un enorme jaguar descansaba en la copa del árbol.
Poco a poco me fui despertando de aquel profundo sueño en que dioses hombres y naturaleza se mimetizaban en una sola persona, para darle sentido a pasajes de la historia que por falta de registros parecieran no tener continuidad, ya sean estos hechos reales o fantasiosos.  

Rómulo E. Pérez Falcón
C.P. #7812
@rmulo_e

Hasta aquí puedo contar

Las imágenes son de la red


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