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jueves, 24 de enero de 2013

El Primer Plantagenet

Henry II Plantagenet nace en Le Mans, Francia posiblemente el 4 de marzo de 1133. Hijo primogenito de Godofredo V de Anjou y Matilde de Inglaterra. Duque de Normandia y Conde de Anjou, sucede a Esteban en el trono inglés, luego de la muerte de este en 1154. 

Henry había luchado contra Esteban en la postrimería de la guerra de sucesión iniciada por Matilde en 1139. Se convirtió en un gran estratega, pero no pudo definir la guerra en su favor. Luego de retirarse Matilde e iniciarse conversaciones con Esteban, Henry subiría al trono, como legitimo Rey, al morir Esteban.

Antes de subir al trono inglés, Henry ya controlaba Normandía y Anjou por herencia paterna y Aquitania, Guyena y Gascuña a través de su matrimonio con Leonor de Aquitania (en 1152), lo que le convertiría en el monarca más poderoso de su época, a pesar de rendir vasallaje por los ducados a Luis VII de Francia. 

Henry heredó un país en ruinas y sumido en la anarquía total (de hecho el período del reinado de Esteban es conocido como la anarquía inglesa). Los Barones habían cambiado practicamente todo el estado, socavando así el control del monarca. Henry revirtió esa situación para conseguir poder. Se inició un impuesto, el escuage, pagado por los vasallos en lugar del servicio militar. Este impuesto se convertiría en la característica identificativa del reinado de Henry II. Adicionalmente recobró las plazas que había sido enajenada a la corona por los barones y abolió mucho de los títulos concedidos por su antesesor, al tiempo que creaba otros afines a él. Puso orden en sus dominios continentales (Normandia, Aquitania) y aprovenchando una revuelta en Escocia se hizó con los territorios de Cumberland y Northumberlan. Las relaciones con Gales no estuvieron exentas de sobre saltos, pero mantuvo el equilibrio entre los principes de Gales y los barones de la marca.

Las reformas de Henry II chocó contra la iglesia y la nobleza. La crisis más severa fue la que estalló con la promulgación de las Constituciones de Clarendon en 1164, mediante las cuales el Rey intentaba restringir la jurisdicción de los tribunales esclesiásticos y les instaba además a que adoptasen los procedimientos propios de los civiles. Si bien Henry II encontró apoyo en miembros del Alto clero, chocó con la oposición de su canciller y amigo Thomas Becket, quien para entoces era arzobispo de Canterbury. El Papa desconoció las conseciones de Claredon, por lo que el Rey decidió atacar a Becket, recurriendo a su gestión como canciller del reino. El Arzobispo huye de Inglaterra, ocupando Henry II Canterbury, explusando a los partidarios de Becket. Al tiempo que esto ocurría, fue a Francia para aplacar la sublevación de sus vasallos continentales, causada por las intrigas del rey francés. 

Henry II y Becket

Por intermedio de Luis VII, Henry se entrevista con Becket, que conllevo a una tregua entre ambos, permitiendo el regreso del Arzobispo a Canterbury. De vuelta en el arzobispado, Becket destituye a los obispos nombrados por Henry, lo que desata la colera del Rey. 

Este episodio de la historia tiene tintes de leyenda. En algunos casos se refiere que el asesinato del Arzobispo ocurrido en la catedral de Canterbury el 29 de diciembre de 1170, fue una orden directa del Rey. Otros en cambio refiere que las palabras del rey, dichas en un momento de ira ("no habrá nadie capaz de librarme de este cura turbulento"), fueron interpretadas como una orden por Reginald Fitznurse y William Tracy, quienes planearon el asesinato del arzobispo. 

Sea como fuere, este hecho fue un escandalo que sacudió la cristiandad. Henry tuvo que someterse a penitencias públicas. Fue azotado desnudo en público frente a la catedral de Avranches. Esto hizo que sus Constituciones de Clarendon fueran suavizadas en sus puntos más polémicos: El concordato de Avranches, que refería el sometimiento de la justicia esclesiástica a la civil.

A pesar de esto, Henry II estableció cortes en varias partes de Inglaterra y fue el primero en instituir la práctica real de otorgar a los magistrados el poder de tomar decisiones legales sobre muchas materias civiles en nombre de la corona. Es durante su reinado cuando se sientan las bases de la llamada "Common Law", Ley común en Inglaterra.

El aseguramiento de la justicia fue reforzada por la corte de Northampton en 1176, basada en los acuerdos previos de Clarendon. Esta reforma es la mayor contribución de Henry II a la historia social de Inglaterra.

Las ambiciones territoriales de Henry II no pararon Europa continental. Irlanda también fue objeto de esas ambiciones. Poco después de su coronación, envió al Obispo Arnoldo de Lisieux, para solicitar una autorización del Papa Adriano IV, para invadir Irlanda. La invasión era apoyada por los clérigos de Canterbury que deseaban imponer su supremacía jerárquica sobre la recien creada estructura diocesana irlandesa. 

Sin embargo, aparentemente el deseo de asegurar el dominio en Irlanda era para dejarsela a su hermano menor Guillermo.

Pero los asuntos continentales (Normandia y Aquitania, así como querer hacerse con Bretaña), y la muerte de Guillermo, distrajeron a Henry y a los ingleses de Irlanda, hasta 1166 cuando volvió a tomar interes el tema. Dermot MacMurrough, habiendo sido despojado de su reino en Leinster, siguió a Henry a Aquitania, con la intención de pedirle al rey inglés que le ayudara a retomarlo, petición a la cual accedió Henry, permitiéndole reunir soldados entre sus vasallos normandos. Uno de los más destacados fue Ricardo de Clare, Conde de Pembroke.

Los normandos restaúraron rápidamente en el poder de sus dominios originales a Dermot. La victoria normanda fue tal, que pensaron en desafiar el título de Ard Ri, el gran rey de Irlanda. En 1171, Henry llegó a Irlandapara hacer valer sus derechos territoriales, por lo que muchos normandos y principes irlandeses juranron lealtad al rey. Henry nunca volvió a Irlanda, pero nombró a su hijo menor, futuro Juan I de Inglaterra, Señor de Irlanda.

Henry también fue recuperando poco a poco los territorios del norte de Inglaterra, que los reyes escoceses habían ocupado aprovechando la anarquía en tiempos de Esteban. En 1172 derrotó a Guillermo de Escocia, haciéndole firmar un tratado, por el cual su reino recibiría guarniciones inglesas. Sometió al vasallaje a los principales caudillos de Gales. A través del compromiso entre Constanza, hija de Conan IV con su hijo Godofredo, Bretaña entraba a formar parte de su extenso territorio.

Pero a grandes territorios, grandes conflictos. La heterogenicidad del Imperio Angevino hizó que Henry implantara poderes delegados. Así en Anjou, Maine y Turena, quien actuaba en nombre del rey era el Senescal de Anjou. En Bretaña su hijo Godofredo, consorte de la duquesa, en Aquitania era Leonor quien actuaba en su nombre, junto al segundo de sus hijos; Ricardo. En Irlanda era Juan quien le representaba con poderes de Virrey. Henry pensó que la solidaridad familiar era lo mejor para mantener la unión de su dilatado territorio. Henry asoció al trono a su hijo Henry, llamado el joven

Sin embargo, esto será contraproducente. Su autoritarismo provocó una rebelión entre 1173 y 1174 en la que estuvieron implicados un gran número de señores ingleses, que incluyó a los propios hijos del rey apoyados por Leonor. La revuelta además estuvo apoyada por los reyes de Francia, Escocia y los condes de Flandes. Henry consideró esta revuelta como una traición por parte de sus hijos. La revuelta finalizó con la captura de Leonor por parte de Henry. Según la leyenda, durante las conversaciones de paz entre Henry y su hijo Ricardo (corazón de León), al abrazarse el rey le dijo a su hijo: "Que el señor nunca permita que yo muera, hasta que me haya vengado de ti".

Las revueltas no paraon desde entonces.  La más conocida es la de 1183, que estalla por una disputa familiar (Ricardo no quería pagarle homenaje a su hermano Henry). Esta se zanja rápidamente al morir Henry el joven. Sin embargo los 3 hijos restantes de Henry (Ricardo, Godofredo y Juan) luchan entre si por el poder. 

A esta lucha no era ajeno Henry, que prefería a Juan para sucederle. Leonor favorecía a Ricardo. Godofredo quería superponerse sobre los otros, pero un caballo le aplastó hasta morir en 1186. Esta muerte aplacaría la lucha de los otros dos.

Pero en 1189 una nueva rebelión de Ricardo, apoyada por el rey francés (Felipe Augusto), derrota a Henry quien tuvo que pedir la paz. 

Ricardo Corazón de León

Algunos refieren que Henry murió de pena el 6 de julio de 1189 al enterarse que su hijo más querido, Juan, apoyó la rebelión. Otros indican que murió por vergüenza de la derrota: "Ha caído la vergüerza sobre este rey derrotado". Le acompañó en su lecho de muerte, Godofredo, Obispo de York, uno de sus hijos bastardo, cuya madre fue la Condesa de Norfolk.

Ricardo se convirtió en rey de Inglaterra en 1189...Sería llamado Corazón de León...


Hasta aquí puedo contar.

as imágenes son de la red.

jueves, 10 de enero de 2013

Pariata



La Guaira (Guayra para los conquistadores) que había sido recien fundada por Diego de Osorio, se veía azotada de contínuo por las incursiones de piratas ingleses, escandinavos y holandeses. Por otra parte, la violencia del mar en esa rada, sin contar para la defensa de sus primitivos muelles, con tajamares adecuados, dificultaba el desembarco de las mercancias y de los grupos de colonizadores y aventureros que llegaran provenientes de la Península.

Tal dificultad, entre otras, presentaba también el gran incoveniente de tener que alejarse mucho los barcos de la costa al pie de la ciudad recien fundada, para buscar en la amplitud del litoral, un sitio más apropiado para efectuar el atraque y amarre de la nave española. La carga y descarga se realizaba en la costa enclavada en los dominios del Cacique Maiquetía, que distaba unos 5 kilómetros del citado puerto de La Gauira. Allí se había construido una ensenada con profundidad suficiente para el calado de los bergantines y "con buena agua" para el descaso de la pesada ancla. Así, cuando un barco proveniente de Europa o de las coloniales antillas, era divisado, un "Práctico", desplazado en un bote, que lucía el escudo del Rey, se acercaba a un costado del navío, pasando a servirle de guía hasta en mencionado desembarcadero cercano al puerto...

La jurisdicción de Maiquetía era por norma general tranquila. El Cacique nunca había presentado resistencia.  Había buenas relaciones entre su tribu y los hombres de Diego de Osorio. A los indios no les impresionaba la llegada de los bergantines. Algunos curiosos se detenían en lo alto de la colina norte para presenciar lo "cauteloso" de la entrada del barco ante la fuerza de la furia marina, luego de la cual, se alejaban sin ninguna expresión.

Pero en las cercanías del teque de Maiquetía, vivía un joven cacique, que no miraba con buenos ojos la indulgencia de su compañero. Era popular en la región por la fuerza de sus brazos y la temeridad en su acción. Acaudillaba más de 2000 indios y bajo el influjo de su nombre: Pariata, ejercía la sumisión de otros caciques: Curucutí y Guaracarumbo. Su alto rango lo ostentaba con su vistoso plumaje que subrayaban sus características guerreras: Tanto de tierra, como de mar, por que bien sabido es que los caribes, dominaban los secretos de la navegación en el "agua salada". Algo más abajo de la Costa de los Guayabos (Actual Catia la Mar), estaban varadas sus piraguas, siempre listas a surcar el mar que lleva el nombre de su tribu.

Cuenta la historia que en cierta ocasión arribó a la ensenada de maiquetía un bergantín de grandes proporciones: "El Pelayo".

La llegada de la nave, causó sensación en el litoral. Pocas veces un bergantín de tal magnitud e importancia se acercaba a esta costa. Bajo el sol, se destacaban la claridad del cobre y la riqueza de la madera trabajada en forma de relieve. Las grandes velas, ofrecían a la avidez general la expresión de su gigantesca fuerza y pujanza.

Varios días llevaba el barco anclado en Maiquetía sin ser molestado. Una noche, se apreció como una oleada rojiza se alzaba en forma de hoguera de la misma entraña de la nave. Los mástiles, empezaron arder en sus vertices llenos de pequeñas banderas. Poco a poco un luminoso incendio se hizo dueño de la ensenada. El Pelayo, moría en la jurisdicción de Maiquetía...

En la mañana siguiente, se conocieron los detalles. Pariata fue el causante del desastre. En sus rápidas piraguas, acompañado de un grupo de guerreros y al ocaso, abordó por sorpresa el suntuoso navío. La confusión resultó el mejor aliado que un indio pueda tener. Acabó rapidamente con la guardia de abordo y por medio del fuego completo su empeño destructor.

Luego de aquella acción, Pariata, convertido en fugitivo, se unió a la guerra contra los españoles. Luchó junto con Sorocaima y Chacao. Fue muy eficaz en sus incursiones y nunca fue apresado por los conquistadores.  Se unió a Tiuna luego de la muerte de Guaicaipuro.

Pariata nunca quedo conforme con el tratado de paz entre conquistadores e indios, por lo que siguió solo en su particular guerra. Diezmado su ejercito (muchos lo dejaron, cansados de la guerra), decidió ir "tierra adentro" con su familia...No se supo más de él.

Las referencias indican que realmente no fue al interior de Venezuela sino que se mantuvo en la costa, cerca de la actual Coro (Capital de Estado Falcón). Otras le situan cerca de la rivera norte del Orinoco, donde moriría ahogado victima del mismo río...

La leyenda refiere que la braveza de la costa de Maiquetía se debe a que atrapó el espiritu del guerrero indio...

Hasta aquí puedo contar.

Las imágenes son de la red. La imagen final es la del viaducto de Pariata en 1932
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