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jueves, 2 de mayo de 2013

Prepocunate


Las menciones que la tradición haya ofrecido referentes a Prepocunate son escasas. Su nombre se encuentra estrechamente relacionado con Paramacay, y se sabe que le tocó actuar como a éste, cuando la tierra venezolana fuera divididas en encomiendas entre los capitanes pobladores de mayor prestigio o personalidad.

Esta repartición realizada por Diego de Losada, como es sabido, no satisfizo mucho a los capitanes hispanos, pensando que sus meritos y servicios debían ser premiados con mayor prodigalidad. Adicionalmente, la rivalidad entre Losada y Julián de Hurtado e incluso con Rodriguez Suárez, había disminuido el ritmo que llevaba la penetración de la conquista en las regiones que con mayor ahinco defendieron los indios. Esto fue aprovechado por Prepocunate quien varias veces dio muestras de su belicosidad. Para ello contaba con fuerzas escasas en número, pero que compesaban esa deficiencia con la experiencia adquirida en el diario batallar. Se trataba de fuerzas aguerridas que habían servido bajo las órdenes de Guarauguta, compañero del Cacique Catia. Una divisa de plumajes rojos les distinguía de otras legiones indias menos decididas.

Esta mencionada fuerza, que lucía todas las tonalidades de rojos en sus cabelleras, fue tomada en cuenta (y vaya que fue tomada) por los jefes conquistadores, que veían en ella un peligro constante. El rojo era sinónimo de sangre y efectivamente, en la lucha, los indios de Prepocunate, no escatimaban en derramarla...La orden que les dictara Prepocunate era cumplida sin pretextos...

Y tanto llegó el ardor que pusieron aquellos indios en la contienda, que un misionero escribió al referirse a ellos: "estos hombres de Prepocunate son efectivamente terribles. Nunca les ahita la sangre. Verdaderos demonios en las encrucijadas de los caminos, dificultan mucho los movimientos de los españoles...Su jefe Prepocunate, debe ser reducido a prisión para que no cause tanto daño y exterminio"...

Según descripción de un soldado sobreviviente de los ataques del Cacique, Prepocunate era alto, una gran cicatriz en la frente y un cabello que le llega a la cintura. Es férreo y atlético maneja una especie de mandoble de singulares y gigantes proporciones. Es ágil y remonta los copos de los árboles con la rapidez de un felino. De sus indios refiere que le siguen con admiración y respeto, pero le temen a sus decisiones, casi siempre arbitrarias...

Sin embargo a estos cronistas se le olvida mencionar los incontables agravios  que estas tribus viniesen sufriendo de los conquistadores, que no tuvieron misericordia, con el indio que caía en su poder. Indefectiblemente éstos eran sometidos a las más absurdas torturas y luego ejecutados en medio de burlas y sarcasmos. Por ello, Prepocunate no aceptaba cuartel. Procedía de identica manera a como trataban a los suyos.

Pero Prepocunate fue apresado por soldados al servicio de Losada. La sentencia podía anticiparse: Escarnio y muerte. Los "festejos" por tratarse de un Cacique de gran importancia entre las tribus, debían ser presenciados por todas las "autoridades" (otros caciques) de los alrededores en una fecha convenientemente fijada.

Sin embargo, Prepocunate, atado a un corpulento árbol, presenciaba los "preparativos"...Pacientemente aflojaba las cuerdas que le ataban...4 días (en algunas referencias indican menos tiempo) tardó el Cacique en soltar las ataduras...Quedando solo sus plumas rojas...

La anterior historia es una leyenda escrita por Antonio Reyes, historiador venezolano. Como bien indica, este Cacique a pesar de que aparentemente mantuvo en jaque a los conquistadores, tiene muy escasa referencias históricas, por lo que algunos optan por pensar que es una leyenda. En algunos casos, se piensa que es el mismo Paramacay.


Hasta aquí puedo contar...

Las imágenes son de la red

5 comentarios:

Manuel López Paz dijo...

Creo haber resuelto el problema de los comentarios. Saludos a tod@s

La Dame Masquée dijo...

Alucinante. O sea que la justificación es que, como el enemigo trataba mal a los de Prepocunate, este también trataba mal a su propio pueblo, que le tenía miedo por sus decisiones arbitrarias, no? Creo que me he perdido algo en el razonamiento. Bueno, menos mal que al final a lo mejor ni existió, porque este tampoco figura entre mis favoritos. Eso sí, lo que me gusta es el final, esa desaparición dejando las plumas rojas. Una escena preciosa.

Sí, monsieur, queda resuelto el problema con los comentarios. Muchas gracias.

Feliz día

Bisous

Katy Sánchez dijo...

Como bien dice la crueldad no tenía límites y al fin y al cabo ellos estaban en su tierra y se defendían como podían. Los conquistadores tendrían que haber sido menos brutales.
En fin la historia esta llena de escenas terribles de crueldades y ensañamientos. Cuesta mucho entenderlo.
Bss

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Cuatro días atado a un árbol sin que le soltasen para algo o revisaran los nudos son muchos días, pero las leyendas son así, mezcla de los posible y lo increíble. Un abrazo.

Ambar dijo...

Me alegro de que solo sea una leyenda,demasiada crueldad aunque por desgracia el ser humano es capaz de eso y de mucho más.
Saludos

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